M31 Andrómeda: la galaxia que va camino a chocar con la Vía Láctea
Hay un objeto en el cielo nocturno que, sin ningún telescopio, es lo más lejano que el ojo humano puede ver a simple vista: una mancha tenue y alargada cerca de la constelación de Andrómeda, a 2.5 millones de años luz de distancia. Se llama M31, y es la galaxia con la que la Vía Láctea, algún día, va a fusionarse.
Qué significa la "M" (y por qué existe este catálogo)
La "M" viene de Charles Messier, un astrónomo francés del siglo XVIII obsesionado con encontrar cometas. Cada vez que localizaba un objeto borroso que parecía un cometa pero no se movía noche tras noche, lo anotaba en una lista — no para estudiarlo, sino para dejar de confundirlo con lo que de verdad buscaba. Esa lista de "cosas que no son cometas", 110 objetos en total, terminó siendo el catálogo de referencia más famoso de la astronomía amateur: nebulosas, cúmulos estelares y galaxias enteras, cada una con su número M. Arrancamos esta serie por M31 porque es, con mucho, el objeto más espectacular de los 110 — y uno de los más fáciles de encontrar.
Una galaxia del tamaño de dos Vías Lácteas
M31, la Galaxia de Andrómeda, es la galaxia grande más cercana a la nuestra. Mide alrededor de 220,000 años luz de diámetro —más del doble que la Vía Láctea— y se estima que contiene alrededor de un billón de estrellas, varias veces las que tiene nuestra propia galaxia. Verla a simple vista, lejos de las luces de la ciudad, es ver luz que salió de ahí hace 2.5 millones de años, antes de que existiera nuestra especie.
Viene directo hacia nosotros
Andrómeda no está quieta: se acerca a la Vía Láctea a unos 110 kilómetros por segundo, una velocidad medida con precisión gracias a la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA), que rastrea el movimiento de millones de estrellas. Con esa trayectoria, los modelos —el más citado es el de los astrónomos T. J. Cox y Abraham Loeb, publicado en 2008— calculan que ambas galaxias empezarán a fusionarse dentro de unos 4,500 millones de años, formando una sola galaxia elíptica que ya tiene apodo: "Lactómeda" o "Vía Láctomeda".
Por qué (probablemente) nadie va a chocar
Aquí está lo contraintuitivo: aunque hablemos de dos galaxias "chocando", es extremadamente improbable que dos estrellas —o dos sistemas solares— lleguen a colisionar entre sí. Una galaxia es, sobre todo, espacio vacío: la distancia entre estrellas es tan enorme comparada con su tamaño que, incluso cuando dos galaxias se atraviesan una a la otra, casi todas sus estrellas simplemente pasan de largo sin tocarse. Lo que sí cambia por completo es la forma de ambas galaxias, deformadas por la gravedad mutua a lo largo de cientos de millones de años.
Si quieres verlo explicado con animaciones, el canal de YouTube Astros Molestos (@astrosmolestos) dedicó justo su primer episodio a este tema, con las mismas fuentes que citamos aquí: los modelos de colisión de NASA/Hubble, el estudio de Cox & Loeb y las mediciones de Gaia.
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Esto apenas empieza
M31 es el primer objeto de una serie donde vamos a ir documentando el catálogo Messier, uno por uno. El siguiente ya está publicado: M42, la Nebulosa de Orión — otra de las postales más famosas del cielo nocturno.